Sobre Mí, Dra. Mónica Giménez Alcalá
Pasión por la ciencia, compromiso con tu bienestar
Es muy difícil definir el por qué uno se dedica a la Medicina. Hay miles de motivos, todos personales e individuales.
Yo decidí ser médico cuando mi abuela se quedó ciega por ser diabética, y su corazón, poco después, dejó de funcionar. No entendí, siendo tan joven, como la Medicina, siempre avanzando, no pudo salvarla. Supe que yo tenía que vivir para conocer la enfermedad, para introducirme allí, en lo recóndito de los corazones y poder actuar, salvar o acompañar a las personas con problemas de corazón.
Así nació mi vocación, mi deseo y mi ilusión por entrar en la facultad de medicina. Y entré… Allí todo está envuelto entre ciencia, libros y teoría. Pasan los 6 años y de pronto te encuentras en la puerta de algún hospital, donde vivirás, sufrirás, llorarás y envejecerás… Te das cuenta, también, que la salud es un tesoro, y que la enfermedad es injusta, inoportuna y dolorosa. No os diré que ejercer la cardiología es sencillo, porque no lo es. Cada día ves pasar muchos pacientes enfermos y gente que se va. Son momentos vitales nada fáciles, que me enseñan y me fortalecen como cardiólogo y como persona.
A lo largo de estos años de dedicación a la Medicina si algo he aprendido es que ser médico es mucho más que estudiar y “no mirar”, no es una profesión más.
Ser médico es espíritu, alma y pasión. Y desde ahí, pongo mi corazón cada día dar esa parte de mi, humana y esencial que todo enfermo necesita para sentirse acompañado. Currículum
Yo decidí ser médico cuando mi abuela se quedó ciega por ser diabética, y su corazón, poco después, dejó de funcionar. No entendí, siendo tan joven, como la Medicina, siempre avanzando, no pudo salvarla. Supe que yo tenía que vivir para conocer la enfermedad, para introducirme allí, en lo recóndito de los corazones y poder actuar, salvar o acompañar a las personas con problemas de corazón.
Así nació mi vocación, mi deseo y mi ilusión por entrar en la facultad de medicina. Y entré… Allí todo está envuelto entre ciencia, libros y teoría. Pasan los 6 años y de pronto te encuentras en la puerta de algún hospital, donde vivirás, sufrirás, llorarás y envejecerás… Te das cuenta, también, que la salud es un tesoro, y que la enfermedad es injusta, inoportuna y dolorosa. No os diré que ejercer la cardiología es sencillo, porque no lo es. Cada día ves pasar muchos pacientes enfermos y gente que se va. Son momentos vitales nada fáciles, que me enseñan y me fortalecen como cardiólogo y como persona.
A lo largo de estos años de dedicación a la Medicina si algo he aprendido es que ser médico es mucho más que estudiar y “no mirar”, no es una profesión más.
Ser médico es espíritu, alma y pasión. Y desde ahí, pongo mi corazón cada día dar esa parte de mi, humana y esencial que todo enfermo necesita para sentirse acompañado. Currículum